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L.A.B.E.R.I.N.T.O. |
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Donde el Errante pierde el Norte seducido por otras máscaras
June 13 AsfixiaHay una pena demasiado grande como para cargar con ella. La pena es que es una pena ajena. Él no sabe de quién. Lo ha preguntado en voz alta, incluso lo ha gritado, hasta quedarse afónico. Ahora ve la sonrisa satánica de esa pena, sonrisa ciega, bestia malévola, hambrienta de todo, que todo lo pinta con su particular color descolorido. Ahora esa pena de otro le está matando. May 26 La CartaEl camarero, de rostro cadavérico, de expresión ausente como de fantasma ensimismado, entregó a Sebastián Q un sobre amarillento en el que podía leerse su nombre. "Le estaba esperando", dijo el camarero, con los ojos fijos no precisamente en Sebastián Q. Sebastián Q abrió el sobre y extrajo un folio igual de amarillento. Era una carta escrita por su viejo amigo Santiago M, enseguida reconoció su retorcida letra de mano enferma. En la carta se leía: Querido Sebastián: Probablemente estas palabras que te estoy escribiendo sean las últimas que te dirija. Intuyo el fin cada vez más próximo. Pero has de saber, para comprender lo que va a suceder, amigo mío. Estamos atrapados en una máquina infernal, ésta es mi última certeza. Tantos, y tan distintos, y pertenecemos a diferentes historias, pero un desconocido arquitecto nos ha congregado a la fuerza, por puro capricho, en un mismo circo. ¿Acaso no puedes ver que esto no está bien? ¿Qué hacemos encerrados en este agujero, si venimos de tantos espacios abiertos y a la vez cerrados? ¿No es esto una prisión? Podrás creer que esto es un delirio de borracho, tan típico de mí, pero no es así. Verás, he descubierto algo importante. Sé dónde se esconde ese desconocido arquitecto. Y él no sabe que yo sé esto. He tomado una decisión. Esta noche aniquilaré a La Mano Que Lo Dispone Todo. ¿No es acaso una hazaña muy osada? Si sabes rezar y confías en el poder de una oración, reza por mí. Hacia mi destino me encamino con una única esperanza: que la Suerte está de mi lado. Si hay algo que me haga dudar, que empañe mi resolución, es una pregunta, una maldita pregunta... ¿Qué sucederá después? Si todo sale bien, como yo quisiera, seguramente nos veremos después y podremos celebrar mi triunfo, la gloria de todos nosotros. Si no... espero que no te olvides de este viejo chiflado y de sus delirios, por todos los momentos compartidos. Un fuerte abrazo, Sebastián, amigo, compañero de celda, ficción como todos, Santiago M. May 09 De nostalgiasQuiero compartir una canción de la que me enamoré hace algún tiempo y que no había vuelto a escuchar hasta hoy, y me ha llenado de nostalgia, y me ha vuelto a "herir" como la primera vez. Hoy no hay "literatura" ;): sólo una bella canción. May 01 SheNo es muy frecuente ver a mujeres en Los Prometeos. El tiempo pasa, se marchan los segundos, las horas, los años, las estaciones, los siglos, los suspiros, y cualquiera podría con los dedos de sus manos -algunos sostienen que bastan los de una sola- contar cuántas mujeres han pisado este lugar. Mi memoria es tramposa, así que toda cifra que os diga no sería del todo exacta. Pero ¿qué más da? Si lo que realmente importa es la rareza de que haya una fémina entre nosotros. Como Ella. Nunca llegamos a saber los nombres de ellas. Ella... es Ella. Acaso no necesitamos saber nada más. Ella siempre busca refugio en el tocadiscos, se hace dueña de la dichosa máquina y nos envenena el ambiente con la misma canción, esa canción tan siniestra, tan enigmática, tan irritante. Tan siniestra, tan enigmática, tan irritante como es Ella misma: Papá, papá, fue como dijiste. Ahora que los vivos son más que los muertos. De donde vengo la línea es muy fina. Cruzando el océano. Bajando un río rojo. Ahora que los vivos son más que los muertos. Yo... soy una de muchos.(1) Mientras la canción avanza y se consume, Ella fuma y baila. Aunque no es exactamente un baile, pues no se aleja del tocadiscos: su cuerpo se estremece, es acunado por la música, permanece con la cabeza gacha, el rostro oculto por su melena -y sólo podemos atisbar, de vez en cuando, su boca y, milagrosamente, un rastro de sus ojos-. Todos nos quedamos, con la respiración contenida o fatigada, contemplándola, admirándola, y nos vestimos de melancolía y de deseo. El humo de sus cigarrillos dibuja en el ambiente figuras que representan imágenes de las historias personales de cada uno de los aquí presentes, o tal vez de la historia secreta de Ella. Ningún sonido brota de su boca, ningún rumor de su garganta, no conocemos el timbre de su voz, es celosa guardiana de sus misterios (así se convierte en misterio). Se dice que Ella espera a alguien, o tal vez algo, pero nadie sabe a quién o qué. Quizás a un hombre, quizás... Quizás el fin... Quizás... Y nadie se atreve a acercarse, como si fuera tabú, como si Ella se tratara de la Muerte encarnada, todos guardan una distancia prudencial y reverencial (algunos se masturban en esa distancia prudencial y reverencial). A solas la dejan con su danza, con sus cigarrillos, con los labios que exhalan vaharadas de humo, que absorben la canción, que están emponzoñados de promesas. En la mesa en la que Ella se suele sentar, hay un papel arrugado. En él, a pesar de lo borroso de la letra y de la oscuridad del ambiente, puede leerse: "Nos encontraremos en una caja de espejos, nos desintegraremos a fuerza de mirar" (2). ************************************************************************************************************* (Inspirado en una escena de la película Ángeles Caídos, de Wong Kar-Wai) (1) La canción aparece en esa escena de la película mencionada. (2) Extraído de la historieta "La chica del videoclip", de "Historias Frías", de Jorge Zentner y Josep "Tha" Tharrats. April 07 En rojoDiscuto, divago, discurro con el suicida. Hay una bala surcando los cielos como el último albatros. He sostenido un latido ajeno en mi mano, y ya no queda más que esta ceniza, que ya no quema. Las estadísticas apuntan a un déficit emocional por exceso de ego lastimero. Soy el rey de estas calles. Nos están buscando, quieren poner el dichoso punto final a esta historia, que ya no es nuestra, si alguna vez lo fue. Te quiero, Bonnie, te odio y te quiero, Clyde. Las palabras emergen muertas de la garganta, la lengua escupe como si acabara de besar al diablo. El ruido lo cubre todo, ¿no amas al ruido?, yo sí, Soy Ruido . El suicida me replica, repica, se balancea, danza sobre un pie, sonríe. Islas en este infinito océano no cartografiado a las que El Errante ha llegado tal vez por azar, acaso cumpliéndose un ignoto designio
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